“Casa bonita y tranquila. Anfitriones invasivos y con comportamiento inadecuado.”
- La casa es como en las fotos y el lugar es silencioso. - Los anfitriones responden rápido a los mensajes. - El primer día Pierre fue amable. Nos esperó a medianoche en el porche de la casa (yo le había pedido permiso como 3 veces antes de la reserva, a lo largo del tiempo, y me había dicho que sin problemas, ya que nuestro avión llegaba de noche). Luego nos enseñó la casa y nos explicó las reglas. Que podíamos disponer de todo lo de la casa y que cualquier cosa que necesitáramos, que nos la daba. Y que ellos vivían en la mitad de la casa de al lado, aunque iban a ser zonas separadas y privadas la de cada uno. Hasta ahí todo genial. Lo negativo viene después. - 1ª problema: Tras una cena, fregamos todo lo que usamos hasta que no cupo más en el escurreplatos. Me dejé 2 platos y un par de cubiertos sin fregar esperando a la mañana siguiente para esperar a que se secara, recoger lo que había fregado y fregar lo que quedaba. Lo hice así 2 días. Mientras estábamos ya en la cama, a las 23:30, se nos mete en la casa la mujer haciendo ruido en la cocina. Mi marido va hacia la cocina, y le echa una bronca la mujer diciendo que no podíamos dejar nada sin fregar. - 2ª problema: El último día que íbamos a estar en la casa y estuvimos fuera todo el día, cuando llegamos por la noche, descubrimos que la mujer se había metido en nuestra habitación también. Nos quitó un par de cojines que yo había cogido y de paso, los de toda la casa. Los cogí porque las almohadas son malas y te doblan el cuello en L, y segundo, porque tengo problemas de rodilla y tenía que apoyarme en uno de ellos. Cuando llamamos al marido para hablar, la mujer le estaba hablando tras el teléfono y nos contestó que si queríamos una almohada extra lo teníamos que haber pedido antes. Y que si en los hoteles no daban almohadas extra (cosa que sí hacen si lo pides), que ellos tampoco. Mi marido le pidió por favor varias veces 1 cojín/almohada por mi rodilla y no nos lo quiso dar. - 3ª problema: Con Pierre por la mañana cuando le entregamos las llaves. Quisimos hablar el problema de que su mujer se nos metiera todos los días en nuestra zona de la casa y más aún, en nuestra habitación, y nos dio la razón, pero en cuanto dijimos en que lo íbamos a dejar en la reseña de repente empezó a gritar diciendo que no teníamos modales y que era su casa y que podía hacer lo que le diera la gana. Se le pidió varias veces que dejara de gritar, y no solo Pierre no dejó de gritar si no que después le empezó a tocar el brazo a mi marido también. Mientras nos íbamos nos gritó que no volviéramos nunca. No os preocupéis, Pierre y Virginie, que no volveremos, pésimos anfitriones :)
Irisمنذ 7 أشهر