“Bien”
Me gustó que el sitio tiene encanto y que la persona que lo lleva es muy amable y atenta. La cama era un poco incómoda, y aunque no tengo problema en subir escaleras, la habitación que me tocó tenía una accesibilidad bastante mala: las escaleras son pequeñas y muy empinadas. Las habitaciones no tienen insonorización y escuchábamos todo, especialmente un ruido durante la noche que no sabíamos si era el aire acondicionado o la bomba de agua; a los de abajo se les escuchaba absolutamente todo, y cuando digo todo es todo, así que está bien, pero tampoco es gran cosa.
EsterHace 4 semanas