“Un placer”
Llegamos y desde el momento 0 Abdallah nos transmitió una paz que se quedó con nosotros toda la estadía. Todo impecable, una habitación con cama súper cómoda y vista al mar! Era nuestra primera vez en Tamraght y la ubicación del Hostel nos permitió recorrer a pie tanto el centro como la playa. Tiene una terraza muy bonita y arreglada por el mismo dueño, quien la cuida día a día para que sea una experiencia linda para cada persona. Nos preparó un desayuno marroqui todos los días, completísimo: huevos, tomate, pepino, mantequilla, mermelada, aceite, café y té. Si veía que algo nos gustaba mucho nos volvía a servir. Durante la tarde nos ha servido galletas, tés y cafés. Nos prestó una sombrilla, sillas y mesita para la playa. Generoso. Volveremos!. Todo 10 puntos
GattoIl y a un mois