El trato de ambos propietarios nos resultó desagradable hasta el último momento Agradezco que nos hayan recibido a media noche, pero si el trato iba a ser hostil mejor no nos hubieran aceptado. Llegamos alrededor de medianoche desde París, tras retrasarnos por el muy mal tiempo y el tráfico. No sabíamos que el alojamiento era la casa donde también viven los propietarios. La bienvenida evidentemente no fue la mejor, no nos permitieron entrar con el coche ni siquiera para descargar las maletas, que pesaban bastante. Tuvimos que cargarlas desde la calle mientras el propietario insistía, con un tono desagradable, en que era seguro dejar el coche fuera cuando el problema era descargar el equipaje, no la seguridad del coche. Además, se puso a mirar las etiquetas de nuestras maletas y a preguntar por qué llevábamos tantas para una sola noche. Nos pareció una intromisión muy innecesaria que deja mucho que desear. La privacidad tampoco es su fuerte. Se oyen los movimientos y los ruidos de la habitación contigua y de toda la casa en general, el suelo de madera cruje bastante. Si llevan maletas pesadas, las escaleras añaden otra dificultad. A la mañana siguiente fue directo a recordarme que dejáramos las llaves antes de irnos, en un tono muy hostil, El trato de la señora tampoco mejoró la experiencia, muy nula. El desayuno es de lo más básico, no deberían promoverse como « breakfast » solo te dan café + croissant + un yogurt de lo más básico y simple que hay. No lo recomiendo, jamas volveremos
Marco·3 settimane fa