“Para pasar una noche ni tan mal…”
Me gustó la habitación por su amplitud y la cama era grande y estaba limpio. Las almohadas eran muy incómodas y el colchón era uno encima de otro. Por la mañana a las 8.30 ya nos despertaron porque se escuchaba todo, ya que la habitación daba al aparcamiento. El desayuno estaba bueno pero la camarera apenas hablaba lo cual era bastante incómodo y ni nos ofreció el resto de productos que estaban a la entrada: mantequilla, cereales, mermelada, etc. Lo vimos al salir de la cafetería. Le faltó el buen trato, explicaciones y hospitalidad
AngelaHá 2 semanas